Cómo piensan las personas que tienen éxito

Saber cómo piensan las personas exitosas te puede conducir al éxito

A mediados del siglo XIX, en plena fiebre del oro, Levi Strauss empezó a fabricar pantalones resistentes para los mineros, y se hizo más rico que los buscadores de oro, fundando la mítica marca Levi’s. En los años 70 del siglo XX, Steve Jobs comprendió que poner las computadoras al alcance del ciudadano medio sería una auténtica revolución, y lanzó, junto con su socio Stephen Wozniak, el primer ordenador personal producido en masa. En 2003, Mark Zuckerberg creó una base de datos de alumnos de Harvard y vio el potencial de aquella idea, que acabó convirtiéndose en la red social que es hoy y conectando a 2.270 millones de usuarios en todo el mundo.  

Son ejemplos de personas exitosas, que no solo lograron amasar grandes fortunas y fundar compañías exitosas, sino que, además, cambiaron la vida de la gente. ¿Cuál es su secreto? ¿Cómo piensan las personas exitosas? ¿Se puede aprender a pensar como un genio y tener éxito en la vida? 

El pensamiento como disciplina hacia el éxito

Según Heidi Grant Halvorson, directora asociada del Motivation Science Center de Columbia, para tener éxito primero hay que aprender a actuar como alguien exitoso.  

Si la hipótesis de la doctora Grant es correcta, la carrera hacia el éxito es algo replicable; se puede reproducir y aplicar como sistema. Pero primero es preciso saber cómo piensan las personas exitosas.  

Es una creencia muy extendida pensar que las personas que alcanzan el éxito lo hacen únicamente porque tienen un talento innato, una inteligencia superior o una mente extremadamente creativa. Y lógicamente, todos estos factores ayudan. Pero por sí solos, no son capaces de conducir a una persona hacia el éxito; se necesita un método, disciplina y voluntad para seguir las baldosas amarillas hasta el final del camino sin desviarse. 

¿Cómo piensan las personas exitosas?

Estas son algunas de las cualidades que caracterizan el pensamiento de una persona exitosa. 

Las claves para una forma de pensar que conduzca al éxito

1. Divergencia

La mayoría de las personas pensamos de forma secuencial, buscando respuestas dentro de un marco delimitado de posibles soluciones lógicas. Los individuos que hacen servir el pensamiento divergente o lateral son capaces de romper ese marco y encontrar soluciones alternativas que nadie antes había contemplado.  

El pensamiento divergente supone la capacidad para abstraerse de las limitaciones aparentes de una situación y observar el problema desde un ángulo diferente, sin prejuicios y sin dar nada por sentado.  

El pensamiento divergente está relacionado con la creatividad, y a menudo está detrás de los grandes cambios disruptivos en un sector o un mercado determinado, porque es fundamental para identificar nuevas oportunidades y probar cosas que nadie había hecho antes. 

2. Inteligencia ejecutiva 

Las teorías de la inteligencia no han dejado de evolucionar, y cada vez son menos los expertos que creen que esta facultad humana es únicamente lo que miden los tests de IQ. El descubrimiento de la inteligencia emocional o la teoría de las inteligencias múltiples indican que la cuestión es más complicada de lo que pensábamos hasta hace unas décadas. 

El filósofo y experto en educación José Antonio Marina ha desarrollado el concepto de inteligencia ejecutiva para referirse a la capacidad de fijar objetivos y orientar la acción para conseguirlos. No es el único tipo, dado que también existe la que Marina denomina inteligencia computacional, y que está relacionada con la capacidad de análisis y otras funciones cognitivas muy importantes como los deseos o las emociones.  

Sin embargo, la inteligencia ejecutiva es la que tiene que guiar a la inteligencia computacional, y cuando falla en su labor, aparecen dificultades como la procrastinación, la pasividad u otros problemas más graves como las adicciones. 

La inteligencia ejecutiva, además, no es innata; debe desarrollarse y, para Marina ese es uno de los grandes retos que debe afrontar la educación en nuestros días. 

Steve Jobs, imagen de persona con éxito

Steve Jobs, fundador de Apple

3. Concreción a la hora de fijar metas 

Este punto está relacionado con el anterior, en la medida en que seguimos hablando de objetivos. Fijarse metas demasiado abstractas no ayuda a su consecución. Pensamientos como “Quiero convertir mi proyecto en un negocio exitoso” son tan vagos que no nos permiten calcular el tipo de acciones necesarias para llevarlas a cabo. Sin embargo, otros objetivos, como por ejemplo “voy a dedicar 7 horas al día a mi proyecto” son más específicos, son medibles y eso los hace más alcanzables. 

4. Optimismo (realista) 

La motivación es el motor de nuestra conducta, y sin ella es muy difícil emprender la más mínima acción o encauzar nuestra trayectoria hacia el éxito. Por eso las personas pesimistas encuentran mayores dificultades para realizar sus aspiraciones. Solo el optimismo es capaz de mantener la dosis adecuada de motivación.  

Pero pasarse de optimista puede tener efecto rebote cuando aparece la frustración lógica que sentimos cuando nuestras metas son inalcanzables. El optimismo debe ser razonable y renunciar a sueños imposibles. 

Imagen de Mark Zuckerberg, ejemplo de persona con éxito por sus ideas.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook

5. Capacidad para mantener el foco 

Los individuos exitosos suelen ser constantes. Pueden centrar su atención en un problema durante horas, días, meses o incluso años. Esta es, probablemente, la mayor prueba para cualquiera que aspire a desarrollar una carrera exitosa. 

Algunas personas nunca logran finalizar los proyectos que empiezan, y a menudo es por falta de foco. Por suerte, la disciplina necesaria para ello se puede adquirir y potenciar con práctica y trabajo constante. Para conseguirlo es importante aprender a gestionar la energía y no tanto el tiempo. 

6. Habilidades sociales y sentido de la ética 

La imagen de la persona exitosa como alguien capaz de pasar por encima de cualquiera con tal de salirse con la suya, a la que tan acostumbrados nos tiene el cine, no es del todo cierta. Como afirma el psicólogo Howard GardnerUna mala persona no llega nunca a ser un buen profesional. Alcanzar el éxito obliga a tratar con muchas personas de diferente índole, trabajar en equipo y un largo etcétera de habilidades en el trato humano que requieren un comportamiento ético. 

Un claro ejemplo es el de Larry Page y Serguéi Brin, quienes, desde que fundaron Google se orientaron por un código de conducta que sintetizaron en la siguiente máxima: Don’t be evil (“no seas malvado”).  

Larry Page y Serguéi Brin - fundadores de Google - compañía con éxito empresarial.

Larry Page y Serguéi Brin, fundadores de Google

Y, de hecho, a día de hoy, la compañía sigue siendo ejemplar en el trato a los empleados, así como en su labor filantrópica. 

La ética, por tanto, ocupa un lugar destacado en el pensamiento de las personas de éxito. 

Lo más interesante es que todas las cualidades que hemos mencionado se pueden desarrollar con un buen programa de formación. En el Máster MBA de la Cámara de Oviedo ayudamos a desarrollar las habilidades necesarias para convertirse en directivos de éxito y excelentes profesionales.  

Si quieres aprender todo lo necesario para convertirte en un líder y emprender una carrera profesionalmente exitosael MBA de Asturias puede ser tu mejor opción. 

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