Metodología en un DAFO

Metodología en un DAFO

Para quien no lo sepa, DAFO son las letras que corresponden a las palabras: Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. Se trata de una herramienta que permite al empresario analizar la realidad de su empresa, marca o producto para poder tomar decisiones de futuro.

Según los expertos, el DAFO es un buen punto de partida cuando se plantea un nuevo proyecto empresarial, ya que ayuda a establecer las estrategias para que éste sea viable. Del mismo modo se puede convertir en una herramienta de reflexión sobre la situación de una empresa ya creada.

¿En qué consiste la metodología del DAFO?

Explican desde el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad que el análisis DAFO se divide en dos partes. Por un lado está el análisis interno de la empresa.  En esta parte se realiza una fotografía de la situación de la empresa o proyecto empresarial considerando las fortalezas y debilidades. Por otro lado está el análisis externo, sobre las amenazas y oportunidades. Ambas pertenecen al mundo exterior a la empresa, pero deberían ser tenidas en cuenta bien para superarlas (en el caso de las amenazas), o bien para aprovechar las oportunidades que brinda el mercado exterior.

Además, una vez realizado el análisis es necesario definir una estrategia que lleve a potenciar las fortalezas, superar las debilidades, controlar las amenazas y beneficiarse de las oportunidades.

En el MBA de Administración de Empresas de la Cámara de Comercio de Oviedo se trabaja con este tipo de análisis y sus profesionales enseñan  a llevarlo a cabo.

¿Para qué o cómo se utiliza un análisis DAFO?

A partir de los datos introducidos en un análisis DAFO, se pueden establecer las estrategias más convenientes para el proyecto empresarial. Estas estrategias son las siguientes:

En primer lugar están las estrategias ofensivas, que se obtienen relacionando las fortalezas y las oportunidades. Son definidas como estrategias de crecimiento, ya que buscan relacionar los puntos fuertes internos y externos para mejorar la situación.

En segundo lugar  se encuentran las estrategias defensivas, obtenidas relacionando las fortalezas y las amenazas. Se trata de estrategias reactivas, puesto que relacionan los puntos fuertes internos para contrarrestar las amenazas externas.

En tercer lugar se encuentran las estrategias adaptativas, que se obtienen relacionando las debilidades  y las oportunidades,  y se les conoce como estrategias de reorientación, porque se cambia algún elemento en las debilidades para aprovechar las oportunidades.

En último y cuarto lugar están las estrategias de supervivencia, relacionando las debilidades y las amenazas. Éstas buscan relacionar los puntos débiles internos y externos para conocer la situación de la empresa respecto de la competencia y el mecanismo a utilizar para revertir esta situación.

Hay que tener en cuenta que es un error común confundir estrategias con acciones. La forma de diferenciarlas es sabiendo que las estrategias no son concretas y pueden incluir una o más acciones.

Desde el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad ponen a vuestro servicio su herramienta DAFO. “Esta herramienta DAFO tiene el valor añadido, respecto a otras parecidas, de ayudar a priorizar las diferentes estrategias que se puedan crear,  y ayuda a saber en qué orden deberían llevarse a cabo. De este modo, en función del valor que se asigne a cada apartado del DAFO, las estrategias (que estarán relacionadas con estos valores) tendrán mayor o menor importancia. La aplicación realiza la priorización de forma automática”, señalan en su página web.

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