Técnicas para calcular el beneficio en las empresas

Herramientas y técnicas para calcular el beneficio en las empresas

Para averiguar si una empresa goza de buena salud es preciso acudir a un indicador clave: el beneficio.  Como saben los alumnos del MBA en Asturias, saber calcular este valor es fundamental para diseñar cualquier estrategia de negocio futura con unas garantías mínimas. No obstante, el concepto de beneficio en la empresa es muy amplio ya que abarca diferentes métricas.

En este artículo vamos a centrarnos en conocer qué es el beneficio y cómo calcularlo de forma fiable para el correcto desarrollo empresarial.

¿Qué son el beneficio bruto y el beneficio neto, y cómo calcularlos?

El concepto de beneficio se refiere a la diferencia entre los ingresos totales que se obtienen por una venta y los costos que suponen la producción del producto o servicio. El beneficio es, en definitiva, lo que la empresa va a ganar una vez que ha vendido sus productos o servicios y ha abonado todos los costes de los recursos utilizados.

Dentro del concepto de beneficio podemos en finanzas distinguir entre el beneficio bruto y el beneficio neto. Ambas métricas, también conocidas como margen bruto y margen neto, están relacionadas entre sí, pero existen matices diferentes.

Beneficio bruto

El beneficio bruto es el total de ingresos (ventas) menos el costo de los gastos directamente relacionados con la producción de los productos o servicios.

Entre los costes variables que participan en la venta y que oscilan de acuerdo al nivel productivo o comercial se pueden contemplar el equipamiento, las materias primas, los proveedores externos, el packaging o la mano de obra directa, entre otros.

Profundizando un poco más, el beneficio bruto es el valor que se extrae tras restar los costos variables de un negocio (los que fluctúan en función del volumen de ventas y de la producción, no existen si no existe producción) al ingreso generado antes de deducir los impuestos, gastos de personal, amortizaciones pertinentes y otros costes durante un periodo determinado.

Gracias al cálculo del beneficio bruto se puede evaluar la eficacia de una organización en el empleo de su mano de obra y de sus suministros para producir los bienes o servicios que ofrece al mercado durante un plazo determinado.

Imagina que una empresa ingresa 20.000 euros en ventas y el total de costos de bienes vendidos asciende a 8.000 euros, el beneficio bruto sería de 12.000 euros. En cambio, su competencia genera 20.000 euros en ventas, pero el costo de los bienes vendidos fue de 5.000 euros. Esto implica que la competencia está haciendo un uso más eficiente del dinero.

En definitiva, cuanto mayores sean los ingresos y menores sean los costos de producción, mayor será el beneficio.

El resultado obtenido en el cálculo del beneficio bruto ayudará a la empresa a orientar las acciones futuras. En el caso de que necesite reducir los costes, podrá recurrir a formas de producción más baratas, por ejemplo. O bien, si su objetivo es incrementar ingresos, podrá dedicar una partida presupuestar más amplia a una estrategia de Marketing.

El cálculo del beneficio bruto se obtiene así:

Beneficio bruto = Ingresos Totales – Costes Variables

El beneficio bruto de una corporación se puede expresar, además, a través del porcentaje de tal forma que esta métrica pasa a denominarse Margen de Beneficio Bruto. Se calcula a través de la siguiente fórmula:

Margen de Beneficio Bruto = (Beneficio Bruto / Ingresos Totales) x 100

Cuando este indicador financiero se sitúa por debajo de las expectativas deseadas hay que acudir a revisar el beneficio bruto para averiguar qué costos se pueden reducir o modificar.

Beneficio neto

Una vez calculado el beneficio bruto se debe obtener el valor del beneficio neto que representa la ganancia resultante tras pagar los gastos, es decir, cuánto dinero queda al concluir un periodo concreto.

Para poder hallar este índice es necesario detallar los costos fijos de la empresa, es decir, aquellos que no varían como el alquiler de los inmuebles, los gastos de oficina, el salario de los trabajadores o algunos impuestos. Para calcular el beneficio neto se aplicará la siguiente fórmula:

Beneficio neto = Beneficio Bruto – Costes Fijos (Impuestos, Intereses, Depreciación, Gastos Generales)

Veamos un ejemplo de esta fórmula para lo cual debemos calcular primero el beneficio bruto. Una empresa ingresa 350.000 euros y el coste de los gastos de producción de los bienes vendidos asciende a 50.000 euros. Estas cifras arrojan un beneficio bruto de 300.000 euros.

Al beneficio bruto le restamos los costes fijos (70.000 euros correspondientes a los salarios, 20.000 euros de gastos operativos y 5.000 euros de impuestos) y el resultado es un beneficio neto de 205.000 euros.

Al beneficio neto también se le conoce como resultado del ejercicio en la cuenta de resultados y es clave para que una organización averigüe no solo cuánto dinero está generando durante un periodo, sino también el nivel de rentabilidad y su estabilidad financiera.

En el caso de los inversores, el beneficio neto les guía para determinar si una empresa merece el riesgo de inversión. De cara a los acreedores esta métrica les ayuda a decidir si deben conceder un préstamo al negocio. Como empresario, el beneficio neto permite evaluar la situación financiera del proyecto en comparación con otros negocios del sector.

Una organización puede generar ingresos, pero no ser rentable o no ser lo suficientemente rentable. En estos casos será preciso evaluar el modelo de negocio, la experiencia del cliente con el servicio, la política de precios o las estrategias de producción y comercialización.

Si el resultado es positivo y demuestra la rentabilidad del negocio, se puede valorar qué acciones implementar con el excedente para hacer crecer el proyecto todavía más. Quizá incrementando la partida presupuestaria de Marketing, abriendo nuevas líneas de negocio o aumentando la plantilla de personal.

Cómo es una cuenta de resultados

La cuenta de resultados y sus indicadores para medir el beneficio en las empresas

La cuenta de pérdidas y ganancias o cuenta de resultados es la herramienta para medir el beneficio contable o las pérdidas durante un periodo determinado en la empresa. Se trata de uno de los principales estados financieros junto al balance general (señala la situación financiera, todo lo que la empresa posee) y el estado de flujo de efectivo (recoge las entradas y salidas de efectivo).

La cuenta de pérdidas y ganancias ofrece los resultados derivados de la gestión de la empresa durante las operaciones ordinarias de ingresos y gastos.

A partir de los ingresos, la cuenta de resultados nos informa de cómo éstos se transforman en beneficio a medida que se van restando los gastos. El resultado de la cuenta de pérdidas y ganancias puede ser de beneficio, cuando los ingresos superan a los gastos, o de pérdida, si los gastos superan a los ingresos.

La cuenta de resultados se presenta de forma esquemática en cascada y se calcula de la siguiente forma:


Ingresos (Ventas o prestaciones de servicio)

– Costes de ventas (costes variables)

= Margen Bruto

– Gastos fijos (Sueldos, suministros, publicidad, seguros, arrendamientos,…)

= Resultado Operativo (EBITDA)

– Gastos de amortizaciones

= Beneficio antes de intereses e impuestos (EBIT*) o (BAII)

+ Ingresos financieros

– Gastos financieros

= Beneficio antes de impuestos (EBT*)

– Impuesto de sociedades

= Beneficio neto o Resultado del ejercicio


La cuenta de resultados se estructura en torno a cuatro conceptos:

1. Resultado de explotación

El resultado de explotación (resultado operativo) o EBITDA (Earnings before interest, taxes, depreciation, amortization) demuestra el resultado de explotación antes de restar las amortizaciones entre las que se encuentran las operaciones financieras de la empresa o los impuestos sobre los beneficios.

La depreciación y la amortización se refieren a aquellas inversiones que pierden valor con el tiempo. La primera afecta a activos fijos tangibles como equipos, mobiliario o vehículos que se deprecian con el tiempo, mientras que la amortización comprende los activos intangibles como derechos legales o patentes.

Este indicador permite medir el desempeño operativo de una empresa al analizar las ganancias sin tener en cuenta variables como los impuestos o los intereses. Por ello, los inversores suelen prestar mucha atención a esta métrica al permitir comprar empresas con mayor objetividad.

Para calcular el EBITDA se aplica la siguiente fórmula:

EBITDA = beneficio neto + intereses + impuestos + depreciación + amortización.

2. Resultado financiero

Se trata del resumen de aquellos gastos e ingresos que no proceden de la actividad principal como los activos financieros o los costes de créditos. Los gastos pueden estar representados por las comisiones de préstamos o créditos, mientras que los ingresos serían los intereses a favor de la empresa procedentes de cuentas corrientes o de ahorro, por ejemplo.

3. Resultados antes de impuestos

Destacan dos indicadores:

Uno de ellos es el EBIT (Earnings befores interest and taxes) o BAII (Beneficio antes de intereses e impuestos) es el beneficio sin descontar intereses e impuestos. Para calcular el EBIT se pueden aplicar dos fórmulas:

Fórmula 1   EBIT = Ganancias netas + Intereses + Impuestos

Fórmula 2   EBIT = Ingresos por ventas – margen bruto – gastos fijos.

El uso de esta métrica de rentabilidad es ofrecer una comprensión más precisa del desempeño de las operaciones sin tener en cuenta sus obligaciones de deuda. Por ello, también nos podemos referir al EBIT como ganancia operativa o ingresos de operación.

Al centrar la atención en las ganancias operativas, es posible analizar las operaciones de la empresa con más claridad y observar el potencial de crecimiento.

Otro indicador es el EBT (Earnings before taxes) que ya recoge el impacto financiero. Su acrónimo equivalente en castellano es BAI (Beneficios antes de impuestos) y permite evaluar la rentabilidad de una empresa sin el impacto de su régimen fiscal. Resulta de la suma de los gastos de explotación más los gastos e ingresos financieros.

4. Resultado del ejercicio o resultado neto

El resultado neto o resultado de ejercicio es la diferencia entre ingresos y gastos donde se incluyen los impuestos para un periodo de tiempo determinado, generalmente un mes, un trimestre o un año. Conforma la última línea de la cuenta de resultados y representa cuánto dinero tiene una empresa tras pagar todos los gastos.

Como hemos visto, se trata de una de las métricas más utilizadas en finanzas para medir el éxito de la organización, pero es importante tener en cuenta que el resultado neto cambia en función de la industria en la que se encuentre.

La cuenta de resultados es una herramienta clave para analizar la empresa y cuantificar los beneficios o pérdidas a lo largo de un ejercicio concreto. Además, permite detectar las causas del resultado, es decir, por qué se está ganando o perdiendo dinero. Hay que tener presente que la cuenta de pérdidas y ganancias arroja resultados desde el punto de vista económico, pero no financiero.

La cuenta de resultados refleja una imagen fiable y precisa del estado de la empresa demostrando si es capaz de operar de forma productiva. Resulta, en definitiva, la prueba financiera de que la empresa es rentable. En caso de un resultado negativo es preciso analizar el motivo de la pérdida y diseñar las estrategias oportunas para corregir la coyuntura.

En el artículo «Como reducir costes» puedes obtener información muy valiosa sobre los costes, como repercuten en las finanzas de la empresa y como se deben controlar.