Flujo de Caja - Qué es y cómo se calcula

Flujo de Caja, qué es y cómo se calcula

Comprender cómo fluye el dinero dentro y fuera del negocio es vital para evaluar el bienestar financiero del proyecto. Ese es el objetivo del flujo de caja, un estado financiero de la empresa que te brinda la información necesaria sobre la salud de la organización. El aprendizaje de este indicador de liquidez de una empresa junto con otros tópicos propios de la dirección financiera, forman parte del programa Máster MBA en Oviedo que organiza la Cámara de Comercio de esa ciudad asturiana con la premisa de que los participantes tengan una mejor comprensión del mundo de los negocios así como de los diversos tipos de financiación a los que puede acceder una empresa en general y, del efecto que tiene una eficiente gestión financiera en particular, como garantía de permanencia de la empresa en el mercado.

Por ello, el propósito de este artículo es explicar los aspectos más importantes relacionados con el Flujo de Caja, su forma de cálculo así como los diferentes tipos de Flujo que existen.

¿Qué es el Flujo de Caja?

El Flujo de Caja hace referencia a la cantidad neta de dinero que se transfiere dentro y fuera de una empresa. De esta forma, el capital que cobra (venta de productos o servicios, efectivo procedente de cuentas por cobrar…) conforma las entradas, mientras que el capital que paga (alquiler, impuestos, préstamos…) representa las salidas.

Este registro queda reflejado en el estado de flujo de caja, uno de los estados financieros básicos de las organizaciones, ya que informa sobre los cobros y pagos de la entidad durante un periodo de tiempo contable concreto.

Podemos distinguir entre diferentes Tipos de Flujos de Caja. Vamos a verlos en detalle.

Tipos de Flujo de Caja

Flujo de Caja Operativo

El flujo de caja que se genera a partir de las actividades propias de la actividad empresarial se conoce como Flujo de Caja Operativo (FCO). Las actividades operativas incluyen la venta de productos y servicios que generan entradas de capital, así como los gastos comerciales habituales como la compra de materias primas, logística, fabricación de inventarios o impuestos, entre otros.

Así, el flujo de caja operativo muestra el desempeño que están ofreciendo las actividades comerciales independientemente de otros tipos de actividades financieras.

Flujo de Caja de Inversión

El capital invertido y generado a partir de los valores de mercado, de productos financieros (acciones, valores, bonos…) o de la compra o venta de activos tangibles e intangibles como propiedades y equipos, se denomina flujo de caja de inversión (FCI).

Algunas industrias, como es el caso de las manufactureras, que necesitan comprar bienes raíces y más cantidad de equipo respecto a otro tipo de empresas, tendrán flujos de caja de inversión mayores, mientras que pequeños negocios pertenecientes a otras industrias podrían tener poco o nada de este tipo flujo de efectivo.

Flujo de Caja Financiero

El flujo de caja financiero (FCF) procede de las actividades financieras del negocio. Las entradas de efectivo de este tipo de actividades pueden consistir en cobros por la emisión de acciones o deuda, y de los bonos y préstamos. Las salidas de efectivo pueden incluir el reembolso de préstamos o bonos, la recompra de acciones o el pago de dividendos.

Este tipo de flujo de caja puede mostrar el desempeño financiero y la solidez del negocio desde una perspectiva de propietarios e inversionistas. Incluso aunque una empresa no resulte sólida desde el punto de vista del flujo de caja operativo, puede tener un flujo de caja financiero fuerte.

¿Cómo se calcula el Flujo de Caja?

Podemos calcular el Flujo de Caja aplicando la siguiente fórmula:

Cómo se calcula el Flujo de Caja

El flujo de caja puede resultar positivo o negativo. Si la diferencia es positiva, señala que la empresa dispone de más efectivo al final de un período determinado. Si la diferencia es negativa, implica que tiene menos cantidad de efectivo al final de un período concreto en comparación con el saldo inicial al comienzo de un período.

Por ende, si entra más dinero del que sale, el negocio se encuentra en una situación de «flujo de caja positivo» y dispone de efectivo suficiente para pagar sus facturas. Si, por contra, sale más efectivo del que ingresa, se corre el riesgo de sufrir un descubierto o sobregiro y, por tanto, deberá encontrar dinero para cubrir la situación.

¿Por qué es importante calcular el Flujo de Caja?

La falta de efectivo es una de las principales causas del fracaso empresarial. Sin él, la entidad no podrá hacer frente a los gastos, pagar los préstamos bancarios o los impuestos, ni adquirir nuevos activos, entre otras operaciones necesarias en el día a día empresarial.

De esta manera, el estado de flujo de caja determina si una empresa tiene suficiente efectivo para llevar a cabo estas operaciones, o lo que se entiende como solvencia en finanzas  Por tanto, es un indicador clave del rendimiento, la liquidez y la solvencia del negocio que ayuda a tomar decisiones informadas.

Por otro lado, el estado de flujo de caja es una herramienta fundamental en manos de los inversores para diagnosticar la salud financiera de una empresa antes de apostar por ella.

No obstante, hay que estudiar de forma detallada tanto el estado de flujo de caja como el balance general y el estado de resultados de la empresa para llegar a una conclusión. Piensa que el nivel de efectivo de una organización puede estar aumentando porque podría haber vendido algunos de sus activos. Sin embargo, esto no significa que la liquidez esté mejorando.

Si una empresa ha vendido para pagar deuda, entonces esto es un signo negativo. Asimismo, si la entidad no está reinvirtiendo el efectivo, la señal es negativa, dado que no está aprovechando la oportunidad para diversificar o expandir el negocio.

Aquí debemos precisar que efectivo no es lo mismo que beneficio, ya que es posible que una empresa obtenga beneficios, pero no tenga efectivo. Esto es así porque la ganancia o beneficio es un concepto contable, mientras que el efectivo es la cantidad de capital que hay en la caja o cuenta de la empresa.

Pongamos como ejemplo un negocio que invierte 500 euros en maquinaria y materia prima para producir un producto que posteriormente vende por 3.000 euros a un cliente que solicita pagar a 60 días. Según las normas de contabilidad, los ingresos se contabilizan cuando se ganan, no cuando se reciben. Por tanto, esa venta se reconoce como un ingreso.

Si la empresa invirtió 500 euros en producir el artículo y lo ha vendido a 3.000 euros, el beneficio obtenido es de 2.500 euros. Pero la cantidad de efectivo es cero en ese momento, lo que ocasionaría una situación financiera delicada en la empresa.

Con este ejemplo se entiende claramente la importancia clave que juega el Flujo de Caja para gestionar y planificar una organización con eficacia y velar por una salud financiera óptima.